Luffa

 






Las esponjas que utilizamos habitualmente estan hechas de plástico, derivadas del petróleo, suponen un alto costo para el medio ambiente.


        La producción de estas esponjas implica un excesivo uso de las energías no renovables, y su desecho genera una alta contaminación de los suelos y aguas del planeta. Con el uso las esponjas van desprendiendo microfibras que, una vez pasan por el desagüe de la cocina y los sistemas de agua acaban en ríos y mares.

Es ahí donde los animales marinos las ingieren al confundirlas con comida. (en un post anterior comentamos estadística de muerte de animales marinos anuales a causa de desechos plásticos que terminan en ríos y mares)

Es uno de los materiales plásticos que nunca desaparecen ni pueden reciclarse ni compostarse. Se les puede dar un segundo uso en manualidades, para pintar pero a la larga terminan siendo desechadas y su destino es totalmente predecible, mas tarde o mas temprano, el destino es el mismo.


    Una alternativa son las esponjas de luffa, conocida como esponja vegetal. 

    La LUFFA es un fruto seco de la familia cucurbitaceae similar a los calabacines, Es nativa de la India pero hoy en día se encuentra en todo el mundo. En Argentina la produccion se encuentra en provincia como Formosa y Misiones.

Las esponjas de luffa son totalmente naturales, biodegradables y compostable, lo que las hace una buena opción para el lavado de las vajillas o en la ducha.



NUESTRA EXERIENCIA COMO LAVAVAJILLA


    Decidimos incorporar la esponja como lavavajilla, la había probado en varias oportunidades como esponja de ducha por sus infinidades de beneficios, entre ellos la exfoliación para la piel, pero como esponja para la limpieza de los platos jamás.

Es mucho mas rígida que la común, pero con el agua se hace flexible y maleable. no raya los utensilios y los limpia exactamente igual que una común. la venimos utilizando hace ya casi 2 meses y aun dura. Una esponja común cada 3 semanas o al mes la estamos cambiando porque toma olor, se despedaza cuando uno lava los cubiertos, etc. Con la esponja de luffa no ocurrió eso.

Cuesta acostumbrarse a su textura las primeras semanas, pero la limpieza de la cocina se hace muchísimo más sencilla y las manos quedan suaves y no resentidas. 

Los invitamos a hacer la prueba y que nos cuentes sus experiencias.

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